Si es de una gran calidad, la gente querrá pagar por ello. Tome nuestro caso. Somos una nación de 300 millones, y probablemente unos tres millones leen la revista. Es solo el 1% de la población, podría pensarse. O si no, calcular que con esa gente se puede llenar el estadio de los Yankees muchas veces. Es un montón de gente leyendo piezas largas sobre asuntos inesperados, frente a otros que ofrecen información desgajada como si administrasen comida para gatos. Las revistas que ofrezcan lo que cualquiera es capaz de hacer tendrán problemas. Pueden cortar gastos, pintar sus oficinas de rojo o de azul, pero no solucionarán nada.
Cuando coges una copia de la revista Time te encuentras lo que esperas encontrarte. Las noticias de la semana. No hay nada más viejo en este mundo que el periódico de ayer o la revista Time de la semana pasada. Pero hay muy poco de viejo en una copia antigua de nuestra revista.
Tengo 51 años y soy un poco adicto al papel y todo eso, pero esto no va conmigo, sino con mi hijo de 20 o mi otro hijo de 16. En cualquier caso, son asuntos de importancia secundaria. Si tú quieres leer la revista impresa sobre una lata de refresco, adelante, yo la imprimiré allí. Solo me parece moderadamente interesante discutir acerca de los nuevos dispositivos. Prefiero que hablemos largo y tendido de Anna Karenina que del cacharro que le sirva para leerlo.
A veces me entrevistan y lo único que veo que me preguntan es lo que han leído en los dossiers de prensa, es como si quisieran que les dijera algo que ya saben, solo que un poco cambiado. Cuando empecé en esto me encantó saber lo sorprendente que puede llegar a ser la gente. Sobre todo los grandes hombres…
(David Remnick, entrevistado en EPS)






